sábado, 5 de mayo de 2012

MI DOLOR

- Me despierto gritando y bañada en sudor por esa maldita pesadilla.
Mi habitación está en silencio, y sé que estoy sola. Puedo oler mi propio miedo, y eso me asusta.
- Esa pesadilla se ha metido en mi cabeza y me asfixia. Esa pesadilla era la certeza de que estaba rodeada de jóvenes que llevaban una vida que yo me negaba a llevar. Era el zumbido que oía dentro de mi cabeza y que me decía que hiciese algo, pero yo no encontraba nada importante que hacer. Era la certeza de que a nadie le importaba lo que me pasase. Era la parte de mí que se comportaba como una mosca golpeándose una y otra vez contra una ventana, intentando desaparecer. Era la inutilidad de hacerse mayor. Eran caminos que acababan en callejones sin salida y canciones cantadas a gritos en un gimnasio por la noche.
Era haber comprendido que la vida era aquello y que yo allí no pintaba nada.
- "¿Para qué quiero vivir?" me preguntaba una y otra vez.
"Lo único que quiero es que me dejen en paz. Estoy tan cansada que no quiero volver a despertar. Como si desease que se muriesen todos, o morirme yo, porque no soporto esta presión.
Es... es un deseo: el deseo de terminar con todo de una vez, de sentirme acabada, de no desear nada..."
Pero me canso solo de pensarlo. Me recuerda lo que siento y siempre sentiré: era como tener los pulmones de plomo. Como si ni siquiera pudiese plantearme que me importase nada.

- Pero hay algo que no es tan malo. Cuando olvidas tu pasado, hay gente dispuesta a ayudarte.
- Hay veces que pienso: "Si hay tanta gente en el mundo, de seguro alguien ahí afuera está viviendo una vida interesante y fuera de lo normal..."
Estaba segura de eso; y me pregunté: "¿Por qué no era yo esa persona?".

- Hay personas que, aún sin pretenderlo, me alegran el día. Hay una persona que me enseño muchas cosas.
Me enseño que, aunque la gente no se vea a los ojos, las personas tienen corazón. Yo entregué todo sin saber nada. Pero... tú me enseñaste poco a poco... a intentarlo todo, sin rendirse.

- Miro por la ventana y veo que está amaneciendo.
Antes de dormirme de nuevo, en un estado de duermevela, susurro: "... Si fuese lluvia... ¿Podría conectar con el corazón de esa persona, igual que la lluvia puede unir los eternamente separados cielo y tierra...?".

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