viernes, 2 de diciembre de 2011

De madrugada

Estoy tumbada en el regazo de un chico, en medio de un bosque lleno de luciérnagas.
Me incorporo suavemente, sobresaltandole y haciendo que abra los ojos.

Le levanto la barbilla y me mira a los ojos. Sonríe, cierra los ojos de nuevo y le rozo las mejillas con las pestañas suavemente.
  -¿Y eso?- me pregunta; tardo un rato en caer en la cuenta de que se refiere al gesto de las pestañas.
  -Eh... Eso... eso se llama "besos de mariposa".
  -¿Besos de mariposa?... No lo había oído nunca. Ruth... me g... creo que me gustas.
Le respondo con una risa cantarina al tiempo que le abrazo.
  - Yo... eh...- me sonrojo y cierro los ojos.

Sería el momento perfecto para que me besase; al rato, vuelvo a abrir los ojos y veo que está de espaldas a mi... ¿llorando?
  -Eh,eh...- le toco el hombro y subita e inesperadamente se da la vuelta y me abraza con fuerza.
  -Yo... lo siento, Ruth, es... no te debería haber dicho eso. No, no, no debería, no, no...
Se desmaya y yo por fin lo entiendo todo.
Entiendo todo, desde el momento en que él me dijo que no deberíamos venir a este bosque; entiendo que he sido una estúpida por no hacerle caso y comprendo demasiado tarde todo lo que ese chico significaba para mi y nunca he sido capaz de decirle nada.

Aun así... ahora es demasiado tarde. Miro al cielo; se acerca la madrugada....
Grito pidiendo ayuda pero nadie parece oírme.
Mis gritos asustan a los pájaros que están en un árbol cercano y se elevan hacia las luces del primer amanecer.

1 comentario: