viernes, 2 de diciembre de 2011

De madrugada

Estoy tumbada en el regazo de un chico, en medio de un bosque lleno de luciérnagas.
Me incorporo suavemente, sobresaltandole y haciendo que abra los ojos.

Le levanto la barbilla y me mira a los ojos. Sonríe, cierra los ojos de nuevo y le rozo las mejillas con las pestañas suavemente.
  -¿Y eso?- me pregunta; tardo un rato en caer en la cuenta de que se refiere al gesto de las pestañas.
  -Eh... Eso... eso se llama "besos de mariposa".
  -¿Besos de mariposa?... No lo había oído nunca. Ruth... me g... creo que me gustas.
Le respondo con una risa cantarina al tiempo que le abrazo.
  - Yo... eh...- me sonrojo y cierro los ojos.

Sería el momento perfecto para que me besase; al rato, vuelvo a abrir los ojos y veo que está de espaldas a mi... ¿llorando?
  -Eh,eh...- le toco el hombro y subita e inesperadamente se da la vuelta y me abraza con fuerza.
  -Yo... lo siento, Ruth, es... no te debería haber dicho eso. No, no, no debería, no, no...
Se desmaya y yo por fin lo entiendo todo.
Entiendo todo, desde el momento en que él me dijo que no deberíamos venir a este bosque; entiendo que he sido una estúpida por no hacerle caso y comprendo demasiado tarde todo lo que ese chico significaba para mi y nunca he sido capaz de decirle nada.

Aun así... ahora es demasiado tarde. Miro al cielo; se acerca la madrugada....
Grito pidiendo ayuda pero nadie parece oírme.
Mis gritos asustan a los pájaros que están en un árbol cercano y se elevan hacia las luces del primer amanecer.
Asi que aqui estoy yo, atrapada en un cuerpo de loba del que no tengo recuerdo alguno.
Me transformo sin cesar de la noche a la mañana; mis huesos se parten y sufro en silencio el dolor de la transformación.


Aullo junto a la manada. Aullo por ese chico, por el verano, que tarda demasiado en llegar; por todos los amigos que he dejado atrás, por mis padres; por los lobos que dieron un sentido a mi vida y me la destrozaron...

Me duermo arrullada y arropada por el calor de la manada.
             Cuando despierto soy humana pero ni siquiera recuerdo mi nombre. Estoy lejos del bosque pero aún así noto que la loba que hay dentro de mi se revuelve inquieta.


El invierno me arrastra inexorable hacia él y me es imposible detenerlo.
Cierro los ojos y me venzo al invierno. Estoy en una prisión, no puedo salir y, aunque pudiese ¿quien me rescataría?
                Soy capaz de conservar recuerdos humanos mientras soy loba como el olor de su pelo y el color de sus ojos... ¿se acordará de mi?

          El invierno es una prisión hecha de cristal, nieve y filigranas de plata.


                                 "Porque entre todos los inviernos hay uno tan infinitamente invierno que solo si lo atraviesas sobrevivirá tu corazón".