sábado, 18 de junio de 2011

sola

Me encuentro sentada en mi pupitre, tranquila y serena, sin que nada me perturbe, aunque debajo de mi aparente calma, mi mente es un caos de confusos sentimientos.

La profesora me dice que salga a la pizarra a leer un poema. Salgo. Lo leo con serenidad; cuando acabo todos aplauden. Sonrío.

La busco con la mirada y la veo. Pero no aplaude.

En el fondo no esperaba que lo hiciera. Ya no. Una vez fuimos amigas, una vez.  Pero yo sufrí mucho por su causa. Y ahora… ahora es demasiado tarde. Intento decirle con la mirada todo lo que la hecho de menos y cuanto lo siento, pero, en el fondo de mi alma, se que nada va a cambiar entre nosotras.


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