sábado, 18 de junio de 2011

En una noche de invierno, íbamos por la carretera y el coche se nos caló. Intentamos arrancarlo, sin éxito. Como estábamos muy cansados y hambrientos y, además, vimos unas luces a lo lejos, decidimos que sería buena idea descansar; ya reanudaríamos el viaje al día siguiente. Entramos a la casa, estaba todo silencioso, a excepción de la puerta, que chirrió extrañamente. Subimos a la segunda planta y nos extrañamos al encontrar todo en orden.

Íbamos a subir al ático cuando oímos un grito en la primera planta, un grito que nos heló la sangre en las venas. Fuimos a la cocina, que era de donde procedía el ruido. No encontramos nada anormal… hasta que miramos al suelo; una niña, de unos doce años, con una túnica blanca, el rostro pálido y… un puñal en el corazón. Ahogamos un sollozo y salimos corriendo de allí.

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